Síguenos en redes sociales:

Los avances en todas las ramas de la medicina, entre ellas la psicología y la psiquiatría, han hecho posible que tengamos más conocimiento del fenómeno de la transexualidad. La WPATH, World Professional Association for Transgender Health, es una gran muestra de ello.

La transexualidad no es “cosa de travestis” ni ninguna enfermedad rara, pero tampoco es “un estado de opinión”, en el cual hoy se opina y se siente de una manera, mañana de otra y pasado de otra diferente.

La reasignación de género a través de la cirugía es el final de un proceso en el que intervienen varias especialidades médicas, entre las que hay que destacar a psicólogos y psiquiatras, puesto que son los únicos que pueden realizar un diagnóstico médico claro y preciso.

Una vez se tiene un diagnóstico de estos especialistas, otros profesionales de la medicina como endocrinólogos, internistas, ginecólogos, otorrinolaringólogos y, muy especialmente el cirujano plástico, pueden acabar de dar al paciente lo que la naturaleza le negó.

La cirugía de reasignación sexual, transforma un cuerpo que no se corresponde con su identidad de género. No diagnosticar este proceso o hacerlo de forma incorrecta podría afectar bastante psicológicamente al paciente.

Por otro lado, realizada por manos experimentadas en un paciente bien diagnosticado y asesorado, la cirugía de reasignación de sexo puede devolver al paciente el aspecto y la morfología física que se le ha negado por un error de la naturaleza.

Esta cirugía es muy exigente y, generalmente solo existe una oportunidad para obtener un buen resultado. Por ello, es imprescindible que los pacientes con disforia de género se pongan en manos de reconocidos especialistas con mucha experiencia.

Fuente: topdoctors.es