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El tener un labio de aspecto deformado y que incluso puede perjudicar a la hora de hablar de una forma clara y correcta no siempre es debido a un accidente. La fisura labiopalantina, más conocida como labio leporino, es una malformación congénita pero mejorable en la mayoría de los casos gracias a la cirugía estética.

La cirugía del labio leporino puede darse, por un lado, si es en el paladar -tanto en el duro como en blando- secundario o en el primario, o lo que es lo mismo, una formación  nada corriente que puede afectar a la nariz, labio superior y al alvéolo. Mientras que en algunos casos, se trata de una malformación pequeña que requiere de una cirugía estética no muy aparatosa y que, muchas veces, puede llevar a una casi completa desaparición de cicatrices y de rastro de la misma. En otras, la cirugía de labio leporino ayuda sobremanera a mejorar el físico de estas personas pero no consigue borrar por completo esta marca.

La cirugía de labio leporino es recomendable siempre que se realice cuanto menos edad tenga la persona a tratar, antes que ésta crezca. Si una persona siendo bebé o niñ@ se somete a una intervención como esta podrá, con total seguridad, desarrollar un físico sin problema y no sufrir otro tipo de problemas que llegan, incluso, a recurrir a la intervención de logopedas.

Existen tres tipos de fisuras a la hora de tratar una cirugía de labio leporino

Puede ser una fisura unilateral, que solo afecta a un lado de la boca, bilateral, que afecta a ambos lados o la más complicada, labiopalantina que afecta a labio y paladar. Los avances de la tecnología han llevado en todos estos casos a grandes éxitos en la actualidad, con técnicas que ofrecen resultados impactantes.  Y repetimos, cuanto más pequeña sea la persona a tratar, mejores resultados se obtendrán.

Si tu hijo tiene labio leporino, es necesario que un conjunto de especialistas evalúen al pequeño, cirujano plástico, psicólogo, foniatra, otorrinolaringólogo, pediatra… y realizar la fisura del labio antes de los 6 meses de vida, para realizar una segunda antes de los 12 meses, según aconsejan los especialistas, aunque por lo general con los actuales avances requieren solo de una intervención. Si el caso es más complicado, se recomienda que no se deje de tratar al niño hasta superar la adolescencia debido a los cambios físicos que pueda desarrollar.

En ocasiones, en el caso de someterse a una cirugía de labio leporino es preciso requerir de tratamiento de ortodoncia y ayudas de logopeda. La cicatriz en estos casos suele llegar a tardar hasta seis meses.

Fuente

todoestetica.com