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La producción excesiva de sebo de las glándulas sebáceas obstruye los poros de la piel y facilita la proliferación de bacterias, las cuales producen una infección e inflamación cutánea con la aparición de comedones, pústulas y pápulas típicas del acné. Aparecen en rostro y pueden afectar hombros, espalda e incluso nalgas.

Las alteraciones hormonales en la mujer son propias del embarazomenopausia, menstruación o en el varón por aumento de andrógenos en la pubertad. El 5% de las mujeres padece acné tardío causado por estrés, ovarios poliquísticos o cambios emocionales.

El estrés por un aumento en la secreción de cortisol puede agravar un cuadro de acné preexistente.

Medicamentos: corticoides y algunos cosméticos.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

Los tratamientos tópicos tales como peróxido de benzoilo, retinoides tópicos, y antibióticos solos o combinados con tratamientos sistémicos (antibióticos, isotretionina, antiandrógenos), pueden ofrecer resultados satisfactorios.

Otros a tener en cuenta son la fototerapia, láser Co2peelings químicos, etc.

La consecuencia más severa son las cicatrices y la hiperpigmentación postinflamatoria.

¿Qué consecuencias puede tener el acné?

La consecuencia más severa son las cicatrices y la hiperpigmentación postinflamatoria. Hay que valorar el tipo de defecto a corregir para obtener una buena respuesta  terapéutica, bien sea en forma de microdermoabrasión, microneeding, inyecciones, láser ablativo, etc.

¿Qué alimentos no debe consumir una persona con acné?

Parece que los alimentos con un índice glucémico alto empeoran el acné al activar la insulina y un factor de crecimiento similar a la insulina aumentarían la producción de sebo en la piel.

Por lo tanto sería aconsejable recomendar el consumo de alimentos con baja carga glucémica en la dieta tales como cereales integrales, legumbres, frutas y verduras y evitar aquellos con una carga elevada (bolleria, arroz, patatas, golosinas).

Fuente

topdoctors.es