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Un mentón hundido crea un perfil facial que es desproporcionado, lo que resulta en una mandíbula débil, una nariz excesivamente prominente u otros desequilibrios.

Proyectar el rostro es sinónimo de armonía. Por ello, cuando hablamos de mejorar los signos del envejecimiento, no siempre incluimos el mentón, pero su corrección, puede tener un profundo impacto en el resto del rostro.

»Un mentón hundido crea un perfil facial que es desproporcionado, lo que resulta en una mandíbula débil, una nariz excesivamente prominente u otros desequilibrios. Al crear una definición adicional en la parte inferior de la cara, podemos producir un contorno que esté en armonía con todo el rostro», explica el doctor Ahmad Saad del Instituto de Benito.

En este sentido, el aumento de mentón, también conocido como mentoplastia, es una forma de corregir quirúrgicamente la forma de la barbilla y crear un resultado estético más agradable. Así, para crear definición en el rostro y proyectar la zona de la mandíbula y del mentón, el doctor Saad recomienda la propia grasa por su versatilidad y por lograr un estado natural y permanente.

«Un mentón hundido crea un perfil facial que es desproporcionado, lo que resulta en una mandíbula débil, una nariz excesivamente prominente u otros desequilibrios.»

»La transferencia de grasa utiliza las células de grasa del cuerpo para proporcionar el soporte que las capas dérmicas subyacentes necesitan para restaurar el volumen juvenil y suavizar las líneas finas y las arrugas. El proceso ofrece resultados duraderos e permanentes sin preocuparse por una reacción alérgica o el rechazo de las células por parte del cuerpo», comenta el doctor.

Y es que, la grasa autóloga, a diferencia de los rellenos de origen sintético, cumplen una doble misión: revitalizan y rellenan los tejidos. Se diferencian de los fillers principalmente en que sus resultados son seguros y duraderos.

De esta manera, cuando el problema es la falta de volumen, este puede ser aportado mediante el uso de prótesis o mediante injertos de grasa, la opción preferida por el doctor Saad, siempre que se disponga de la cantidad de grasa necesaria. También mediante la lipotransferencia, se consigue definición mandibular, sin aumentar volumen, en el caso de que se presenta flacidez. Mediante esta técnica de puede modelar al gusto del paciente con mayor precisión y facilidad, de forma que corregir las asimetrías resulta más fácil.

¿Cómo se lleva a cabo? Se eliminan las células de grasa no deseadas de un área del cuerpo y se inyectan en el mentón para crear una característica más destacada. Se realizan con incisiones periorales y en ocasión debajo del mentón. La cicatrización es mínima y la grasa produce un resultado natural y permanente.

Fuente: consalud.es