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Los pechos excesivamente grandes pueden generar incomodidad y malestar en muchas mujeres. Los problemas pueden ir desde el peso excesivo de estos, hasta dolor o dificultad para encontrar un sujetador de su talla.

Las causas de este exceso de mama pueden ser varias, ya que pueden crecer desde la pubertad hasta la edad adulta. Mediante una reducción mamaria, también llamada mamoplastia de reducción, una mujer puede recuperar el tamaño deseado en su busto, manteniendo el pezón y la areola en su posición óptima.

En cuanto a la técnica utilizada, será distinta según las características del paciente. La operación consiste en la extirpación de la piel y la grasa sobrante. La reducción favorecerá a la paciente, tanto a nivel físico, no tendrá dolor, como mental, ya que ganará en autoestima.

¿La reducción de mamas tiene algún riesgo?

Sí, por supuesto. Al igual que todas las cirugías, siempre hay algún riesgo por mínimo que sea. Algunos de los posibles efectos adversos son:

  • Cardenales e hinchazón durante el postoperatorio
  • Reducción o pérdida de sensibilidad de una o ambas areolas. Suele ser temporal
  • Lesión total o parcial del pezón o la areola, aunque sucede muy raramente
  • Cicatrices anchas y abultadas que requieran un ajuste y escisión a los 6 meses

¿Quién puede realizarse una mamoplastia de reducción?

Cualquier mujer sana puede realizarse una reducción mamaria. Sin embargo, debe ser consciente de que aunque mejore su autoestima, no cambiará necesariamente el trato que recibe por parte de los demás. Asimismo, es de vital importancia que consulte con un especialista en Cirugía Estética para que le indique cuál es la técnica más adecuada para reducirse el pecho, según su tipo de pecho.

No obstante, si tiene previsto quedarse embarazada próximamente, es conveniente posponer dicha reducción hasta haberlos concluido, ya que aunque no tiene por qué afectar a la lactancia afectará al resultado final. Finalmente, es importante que el profesional que la atienda sepa si la paciente es fumadora habitual.

¿En qué consiste una reducción mamaria?

Lo primero de todo es que la paciente sea franca con su cirujano, exponiéndole dudas, inquietudes y expectativas. A continuación, se le indicará la técnica que se utilizará en su caso particular y dónde quedarán las cicatrices.

La operación se efectúa con anestesia local y tiene una duración estimada de 2-3 horas. Consiste en la extirpación de la piel y la grasa sobrante y la remodelación del pecho para que se adapte a su nuevo tamaño. Cuanto más grande sea el pecho o pronunciada la caída de este, mayores serán las cicatrices resultantes.

¿Cómo es el postoperatorio?

En las primeras 24 horas la paciente permanecerá ingresada con drenajes y vendajes. Los primeros días es completamente normal sentir dolor, aunque lo puede aliviar con analgésicos. Sin embargo, a los 3-4 días se podrá retomar la vida normal y a los 10 se retirarán los puntos que cierran las heridas. No obstante, la vuelta al trabajo no se recomienda hasta que haya transcurrido una semana y los esfuerzos físicos durante un mes.

Al principio, los pechos pueden mostrarse de un color amoratado e, incluso, hinchados, hasta las 5 semanas que es cuando desaparece la inflamación. Es conveniente la utilización de un sujetador apropiado durante el día. En cuanto a las cicatrices, en ocasiones pueden estar varios meses enrojecidas hasta que finalmente se suavizan.

¿Las pacientes quedan satisfechas con los resultados?

Sí las expectativas eran realistas, claro. Hay que tener en cuenta que aunque el cirujano plástico hará lo posible para que las cicatrices se noten lo menos posible, estas serán permanentes.

Por último, es normal que el aspecto no será el deseado hasta transcurrido unos meses que ya mostrarán su aspecto definitivo. Es posible que sea necesario un tiempo para acostumbrarse a su nueva imagen corporal, pero en cuanto lo haga, la paciente estará muy contenta con la autoestima adquirida y su nueva figura.

Fuente

topdoctors.es